Enfermedades Acuicultura Básico 4 min de lectura

Enfermedades bacterianas de los peces de agua fría

En el cultivo de trucha y de ciprínidos, los agentes bacterianos más frecuentes son Aeromonas, Yersinia y Flavobacterium. Este artículo aborda estos agentes, su relación con la temperatura del agua y por qué el estrés resulta determinante.

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Enfermedades bacterianas de los peces de agua fría Ilustración generada con IA

Este contenido tiene únicamente fines educativos e informativos. No constituye un diagnóstico, un tratamiento ni una recomendación de dosis, y no sustituye el examen por un veterinario. Para las decisiones de tratamiento, consulte a su veterinario y la etiqueta aprobada del producto.

Este artículo aborda las enfermedades bacterianas que afectan a las especies de agua fría y templada cultivadas en climas templados — en particular la trucha arcoíris y los ciprínidos; las enfermedades de las especies tropicales quedan fuera de su alcance.

Los tres componentes de la enfermedad en los peces

En acuicultura, la enfermedad depende del ambiente de forma aún más marcada que en las especies terrestres. Lo determinante es la intersección de tres elementos: el agente, el huésped y la calidad del agua.

La mayoría de las bacterias consideradas patógenas para los peces ya están presentes en el agua y en la superficie del pez — suelen ser agentes oportunistas. La enfermedad aparece cuando baja la resistencia del pez. Los principales factores que la reducen son:

  • Los cambios bruscos de temperatura del agua — el pez es ectotermo y su respuesta inmunitaria depende de la temperatura.
  • El oxígeno disuelto bajo.
  • El amoniaco y el nitrito elevados — por lo general, consecuencia de la sobrealimentación o de un recambio de agua insuficiente.
  • La densidad de población alta.
  • La manipulación y el transporte — el daño de la capa de moco abre la primera línea de defensa.

Por eso, en las enfermedades de los peces, el primer sitio donde hay que mirar son casi siempre los registros de calidad del agua.

Los principales agentes

Especies de Aeromonas

Aeromonas hydrophila y A. salmonicida están entre los agentes bacterianos más frecuentes.

A. hydrophila es un oportunista típico; es común en agua dulce y, en peces sometidos a estrés, produce un cuadro con hemorragias superficiales, lesiones cutáneas y distensión abdominal. Se observa con más frecuencia cuando la temperatura sube.

A. salmonicida, por su parte, es el agente de la forunculosis y produce una enfermedad más específica en los salmónidos. Debe su nombre a los focos similares a abscesos que se forman en el tejido muscular y que pueden abrirse al exterior. Los peces portadores pueden albergar el agente sin mostrar signos; esto explica por qué es importante el origen de los peces que ingresan a la explotación.

Yersinia ruckeri — Enfermedad entérica de la boca roja (ERM)

Toma su nombre de las hemorragias alrededor de la boca y la garganta; sin embargo, ese signo no está presente en todos los casos. La protrusión del ojo (exoftalmia), la hemorragia periocular y el oscurecimiento de la piel son otros hallazgos.

La ERM es uno de los problemas clásicos del cultivo de trucha. El agente puede generar portadores entre los peces recuperados y reaparecer en los períodos de estrés. En muchos países existen vacunas contra esta enfermedad y se usan ampliamente en el cultivo.

Especies de Flavobacterium

Este grupo llama la atención por producir cuadros distintos según la temperatura.

Flavobacterium psychrophilum actúa a temperaturas de agua bajas y se observa sobre todo en peces jóvenes; provoca erosión de la cola y las aletas y lesiones en la piel. En la etapa de alevín puede causar pérdidas graves.

Flavobacterium columnare, en cambio, cobra protagonismo a temperaturas más altas. Produce lesiones planas de color blanco amarillento en la piel y las branquias; cuando hay afectación branquial, el curso es rápido.

Que las preferencias térmicas de estos dos sean opuestas orienta sobre qué agente cabe esperar en los cambios de estación.

Detectarlo a tiempo

En los peces, los signos de enfermedad se advierten más tarde que en los animales terrestres. Los principales indicios a vigilar son:

  • El descenso del consumo de alimento — por lo general, el primer signo y el más confiable.
  • Los cambios de comportamiento — permanecer cerca de la superficie, agruparse en el borde del estanque, nado desordenado.
  • El aspecto — oscurecimiento de la piel, lesiones, erosión de aletas, exoftalmia.
  • El aumento del número diario de mortalidades — difícil de advertir si no se llevan registros regulares.

Llevar un registro diario del consumo de alimento y de la mortalidad es la herramienta de alerta temprana más práctica en acuicultura.

Prevención

Manejo de la calidad del agua. El seguimiento regular del oxígeno, la temperatura, el amoniaco y el nitrito es la base del control de las enfermedades.

Densidad y alimentación. El exceso de densidad aumenta el estrés y el exceso de alimento aumenta la carga orgánica; ambos se traducen directamente en riesgo de enfermedad.

Reducir la manipulación. Las operaciones de clasificación y transporte dañan la capa de moco. Es importante realizarlas solo cuando sean necesarias y dando tiempo al pez para recuperarse.

Bioseguridad. El origen de los peces nuevos, la aplicación de una cuarentena y no compartir el equipo entre estanques limitan la entrada de agentes.

Vacunación. Para algunos agentes (como la ERM y la forunculosis) existen vacunas y forman parte de la práctica de rutina en muchas explotaciones. Su idoneidad varía según la especie y el país.

Para el diagnóstico es necesario tomar muestras de peces con lesiones y realizar un examen de laboratorio. Las condiciones de registro y de período de retiro (supresión) para el uso de medicamentos en acuicultura varían de manera notable entre países; planifique la aplicación junto con el médico veterinario que conoce la explotación y en el marco de la normativa local.

Referencias

Solo con fines educativos — no es diagnóstico, tratamiento ni dosis.

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